
Septiembre marca el regreso a las aulas y, con él, vuelven las mochilas, los uniformes y nuevas expectativas en la familia, que ve crecer a los pequeños de casa.
En lo que respecta a la formación de los infantes, una inquietud frecuente está relacionada con el comportamiento de esos niños que no logran concentrarse, que se levantan de su asiento una y otra vez o que parecen no escuchar cuando se les habla.
¿Es solo inquietud propia de la edad o estamos ante un trastorno por déficit de atención con hiperactividad? Sobre este tema, de vital importancia para padres, abuelos y maestros conversamos en el programa Rumbos con el doctor Eduardo Enrique Cecilia Paredes.
¿Solo inquietud o es un trastorno?
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es una condición que se hace especialmente visible en el ámbito escolar y que merece ser conocida, comprendida y atendida con responsabilidad.
Entre sus síntomas destacan la falta de atención, hiperactividad e impulsividad. Para que se diagnostique como tal, no basta con que una persona sea inquieta o despistada; es necesario que ello sea de manera persistente y afecte significativamente la vida diaria.
El doctor Cecilia Paredes explicó que existen distintos tipos de presentación:
- Tipo con predominio de falta de atención: la persona parece estar «en otra galaxia», se distrae con facilidad y tiene dificultades para concentrarse en tareas específicas.
- Tipo con predominio de hiperactividad e impulsividad: se observa inquietud constante, dificultad para permanecer sentado, actos impulsivos y hablar en exceso.
- Tipo combinado: se manifiestan tanto los síntomas de falta de atención como los de hiperactividad e impulsividad.
Es importante destacar que este trastorno no es exclusivo de la infancia. Si no se trata adecuadamente en las etapas iniciales, los síntomas pueden perpetuarse en la adolescencia y la edad adulta, afectando el rendimiento escolar, laboral y las relaciones sociales, alertó el especialista.
Síntomas: cómo identificar las señales
Durante el programa se detallaron las manifestaciones más frecuentes del TDAH. Entre los signos de falta de atención se encuentran:
- Problemas para prestar atención a los detalles, lo que lleva a errores en tareas escolares o laborales.
- Dificultad para mantener la concentración en actividades o conversaciones.
- Parecer no escuchar cuando se le habla directamente.
- No seguir instrucciones o no terminar tareas escolares, laborales o domésticas.
- Dificultad para organizar tareas, administrar el tiempo y cumplir plazos.
- Perder objetos con frecuencia (mochilas, libros, llaves, billeteras).
- Distraerse fácilmente con estímulos no relacionados.
- Olvidar actividades diarias, citas o llamadas telefónicas.
En cuanto a la hiperactividad e impulsividad, se señalaron:
- Estar inquieto, dar golpecitos con las manos o moverse constantemente cuando se debería permanecer sentado.
- Correr, dar vueltas o trepar en momentos inapropiados.
- No poder participar en actividades tranquilas o que requieren silencio.
- Estar constantemente en movimiento, como si se tuviera «un motor interno».
- Hablar excesivamente.
- Responder antes de que terminen las preguntas o interrumpir conversaciones.
- Tener dificultad para esperar el turno.
El especialista Cecilia Paredes subrayó que muchos de estos comportamientos pueden estar presentes en cualquier persona en algún momento. Lo que define el trastorno es la convergencia de los tres síntomas cardinales y su impacto negativo en la vida cotidiana.
Los científicos y psiquiatras aún no han podido determinar una causa única del TDAH. Sin embargo, existe consenso en que la genética juega un papel fundamental: existe una base hereditaria que se transmite de generación en generación. Además, la interacción con el medio ambiente puede influir en que esta predisposición se exprese o no.
El doctor mencionó otros factores que pueden aumentar el riesgo:
- Diferencias en el desarrollo cerebral y hallazgos neurobiológicos distintivos.
- Factores ambientales como lesiones cerebrales, nutrición inadecuada y trastornos sociales.
El entorno donde se desenvuelve el individuo es determinante. Los niños, en pleno desarrollo, son como «esponjas» que absorben todo lo que les rodea. Por ello, el especialista insistió en la importancia de protegerlos de ambientes hostiles, de la carga negativa del diario vivir y de no transmitirles nuestras propias tensiones.
Diagnóstico: un proceso riguroso
El diagnóstico del TDAH se realiza a partir de los síntomas específicos y requiere que estos:
- Comiencen en la niñez, generalmente antes de los 12 años.
- Estén presentes en dos o más entornos distintos (hogar, escuela, trabajo, con amigos).
- Interfieran o obstaculicen el funcionamiento social, escolar o laboral.
- No se expliquen mejor por otro trastorno.
Los criterios varían según la edad: los niños hasta 16 años deben presentar al menos seis síntomas, mientras que los mayores de 16 años deben presentar al menos cinco.
El doctor enfatizó la necesidad de realizar un diagnóstico diferencial, ya que el estrés, los trastornos del sueño, la ansiedad, la depresión y otras afecciones físicas pueden causar síntomas similares. La situación socioeconómica del país, con sus desafíos diarios, también puede generar irritabilidad y comportamientos que se asemejan al TDAH, pero que no constituyen el trastorno en sí.
La familia es la mejor terapia
Aunque el programa dejó los detalles más amplios para la página web de la emisora, el Dr. Cecilia Paredes adelantó que el tratamiento del TDAH se sustenta en varios pilares:
- Tratamiento medicamentoso: indicado en determinados casos y siempre bajo supervisión médica.
- Terapia conductual y cognitiva: orientada a mejorar la conducta, la organización y el autocontrol.
- Terapia de apoyo, seguridad y confianza: fundamental para el paciente y su entorno.
Pero especialmene, el experto destacó el rol de la familia como la mejor terapia. No se trata solo de la responsabilidad materna o paterna: todo el núcleo familiar —abuelos, abuelas, tíos— puede aportar su granito de arena en la crianza y el acompañamiento de los más pequeños. La mejor educación comienza en el hogar.
Comprender el TDAH, identificarlo a tiempo y abordarlo con paciencia, amor y apoyo profesional es esencial para que quienes lo padecen puedan desarrollarse plenamente.
Escuche aquí las declaraciones y consejos del doctor:


