Imagina que un acto tan simple como endulzar el café implique también cuidar el corazón, aliviar el reuma y hasta relajar los nervios: todo con una sola planta.
La stevia rebaudiana es ese edulcorante natural sorprendente, según explicó en el programa Rumbos el máster en medicina natural y tradicional Carlos César Callava Couret, quien develó a la audiencia los secretos de esa hoja milagrosa que los guaraníes ya usaban hace siglos y que hoy conquista farmacias, cocinas y consultas médicas en todo el mundo.

La historia de una hoja muy dulce
La stevia es un arbusto originario de las regiones subtropicales de Sudamérica. Los guaraníes, pueblos indígenas de Paraguay, la cultivaban desde tiempos inmemoriales por sus propiedades medicinales y la conocían como «cara e ireté», que significa «hoja muy dulce» en su idioma.
En 1899, el científico suizo Moisés Santiago Bertoni dio a conocer la planta al mundo científico, iniciando una profunda investigación en colaboración con el químico Ovidio Rebaudi. Gracias a sus estudios se lograron aislar dos principios activos, y de ahí proviene el nombre científico de la planta: Stevia rebaudiana Bertoni, en honor a ambos investigadores.
Se trata de un arbusto que puede alcanzar hasta 90 cm de altura, con hojas de color verde brillante, elípticas y dentadas, de 3 a 5 cm de largo y 1,5 a 2 cm de ancho. Pertenece a la familia de las asteráceas, que cuenta con unas 400 especies, y dentro de ellas, la stevia rebaudiana destaca por sus propiedades edulcorantes e hipoglucemiantes.
Stevia: el edulcorante natural que cautivó a una joven promesa de la ciencia cubana
En Cuba, en el libro de plantas medicinales escrito en 1945 por Juan Tomás Roig, no se menciona la existencia de la stevia, por lo que su introducción al país es posterior. No fue hasta el año 2007 que la Estación Experimental de Plantas Medicinales «Juan Tomás Roig» de La Habana comenzó a trabajar con esta planta.
En los análisis químicos realizados se evidenció la presencia de triterpenos, esteroides, carotenoides, taninos y flavonoides, además de un amplio contenido de vitaminas y minerales.
Dulce, pero sin una gota de azúcar
Uno de los aspectos más destacados de la stevia es su capacidad edulcorante. Sus hojas contienen sustancias —principalmente glucósidos diterpénicos de esteviol como el esteviósido y el rebaudiósido— que son hasta 15 veces más dulces que el azúcar de mesa, pero sin aportar calorías al organismo.
El profesor Callava explicó que el mecanismo de acción de la stevia y sus extractos se basa en la supresión de la glucogenogénesis y el aumento de la producción de insulina.
Esto la convierte en una planta especialmente útil para los diabéticos, ya que ayuda a reducir los niveles de azúcar en sangre. Además, no solo son los esteviósidos los responsables de sus beneficios: las hojas de stevia contienen betacaroteno, vitamina E, vitamina B1, niacina, calcio, fósforo, potasio, hierro, magnesio, zinc y boro, lo que la convierte en un magnífico suplemento nutricional.
Entre sus múltiples usos medicinales, el especialista enumeró:
- Hipoglucemiante: reduce los niveles de azúcar y es recomendable para personas con diabetes.
- Cardiotónico: estimula el buen funcionamiento cardíaco y puede contribuir a prevenir ataques al corazón o infartos.
- Activador digestivo: una infusión de stevia mejora el sistema digestivo y actúa como depurador, eliminando toxinas por vías urinarias.
- Antirreumático: ayuda a reducir los dolores articulares generados por el reumatismo.
- Mejora la circulación sanguínea: beneficiosa para personas con problemas de circulación en las piernas.
- Restaurador del esmalte dental: se utiliza en pastas dentales y chicles por su efecto restaurador.
- Relajante natural: reduce el estrés, la tensión muscular y la ansiedad. Puede ayudar a disminuir la dependencia del alcohol y el tabaco, así como a evitar la depresión.
- Control de peso: al ser un reemplazo del azúcar en postres y bebidas, reduce significativamente las calorías de la dieta, lo que ayuda a disminuir el peso corporal y controlar la ansiedad.
El profesor Callava Couret recalcó que la stevia no es rica en azúcares, sino que su dulzor proviene de triterpenos que tienen sabor dulce, pero que no tienen nada que ver con la estructura química del azúcar. «No tiene una gota de azúcar», enfatizó.
El aval científico
La capacidad edulcorante de la stevia ha captado la atención de la industria alimentaria a nivel mundial. En el año 2008, la FDA (Food and Drug Administration) de Estados Unidos otorgó el estatus de GRAS (Generally Recognized As Safe, es decir, «seguro») al rebaudiósido presente en la stevia para su uso como edulcorante.
Ese mismo año, el comité de expertos de alimentación de la FAO y la Organización Mundial de la Salud también estudiaron los estándares de alimentación, y agencias de Australia y Nueva Zelanda establecieron el consumo diario aceptado. Según las regulaciones internacionales, 4 mg por kilogramo de peso no representa problema alguno como edulcorante en la dieta normal de cualquier persona.
Algunas líneas de aviación ya entregan stevia en sobrecitos para endulzar el café, como antes se hacía con el azúcar.
«Es una magnífica planta a la que hay que dar la bienvenida y dar seguimiento por sus muchas propiedades. Una infusión de hojas de stevia, sin necesidad de añadir azúcar, es una solución maravillosa», concluyó el profesor.
Finalmente, Callava puntualizó que la stevia aún no está disponible en las fincas de plantas medicinales ni con productores particulares, aunque ya existe en la biofábrica local gracias al empeño y perseverancia de su equipo de dirección.
Es probable que en algún momento se pueda extender este poderoso cultivo. Mientras tanto, quienes deseen beneficiarse de sus propiedades pueden adquirirla en la farmacia Martí No. 10, en la ciudad cabecera, precisó el especialista.
Escuche las declaraciones del especialista:


