Con rostro seguro Maribel Rivero Barrios se presenta como productora de tabaco tapado del sureño municipio de San Juan y Martínez.

Decidió aplicar en su vega esa tecnología que exige de muchos requisitos por aportar la capa que recubre los habanos cubanos, de calidad exclusiva en el mundo.
Aparta complejos y recuerda que fue en 2007 cuando decidió ser «tapadera (o)», como suele identificarse a quienes eligen ese método de producción.
En unas tres hectáreas combina el «tapado», que se auxilia de una tela sintética para proteger al cultivo de las altas temperaturas, y también el de «sol», empleado en lo fundamental por la industria de la cigarrería.
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Y sin herir la modestia que la caracteriza, refiere que en ambas formas de producción tiene buenos resultados aunque iniciar la campaña 2025-2026, fue difícil.
«La falta de electricidad primero y las roturas del motor para el riego impidieron el comienzo temprano de las siembras. Pero cada obstáculo fue vencido y ya el tabaco pasó la «prueba» de evaluación y selección en la escogida V 12-46 de Río Seco», dice satisfecha.
¿Es osado que una mujer asuma el tabaco «tapado»?
«Aunque tiene muchos ‘poquitos’ a mí me fascina, me enorgullece y me hace sentir feliz. La Federación de Mujeres Cubanas fue la que me motivó y también me demostró que los tacones podemos cambiarlos por botas de goma y mirar la tierra no solo como sostén económico de la familia sino también del país. Me siento muy satisfecha de ese paso que dí cinco años atrás».
Gracias al programa de desarrollo que impulsa el Grupo Empresarial Tabacuba con el fin de mejorar la vida y la labor de los productores, Maribel ha adquirido tractores y varios equipos necesarios para el avance tabacalero.
«Agradecemos sinceramente ese apoyo que exige de todos más entrega», agrega.



Al igual que otros vegueros, la sanjuanera apoya los programas sociales no solo en su terruño sino también en la capital provincial mediante donativos a las casas de niños sin amparo parental y también a la organización femenina de cuyo Comité Nacional forma parte.
«Vivo orgullosa de la FMC y darle vitalidad es una misión que tenemos por Vilma, por Fidel, por este país porque es la organización que permitió a la mujer cubana avanzar, crecer».
Los amaneceres son para Maribel una meta que demanda agilidad y ternura. Al concluir los quehaceres hogareños parte a la vega que enseña que los tacones pueden ser sustituidos por las botas del campo cuando se ama la tierra.


