Soberanía alimentaria y educación nutricional: herramientas para la salud (+Audio)

Los productos autóctonos de temporada, los huertos familiares y el trabajo conjunto con nutricionistas son claves para lograrlas.

En un contexto marcado por limitaciones económicas, nuestro país enfrenta el desafío de garantizar una alimentación saludable para la población. La soberanía alimentaria es una vía esencial para que nuestras comunidades definan sus propias políticas agrícolas y prioricen la producción local.

La Ley 148 de 2022, así como los esfuerzos de la agricultura urbana, los patios familiares y los huertos escolares son ejemplos de cómo el país busca hacer realidad el principio de «comer lo que seamos capaces de sembrar».

En Rumbos, el Máster en Ciencias Carlos César Callava Couret conversó sobre la soberanía alimentaria y su vínculo con la educación nutricional. Tomando como base las jornadas organizadas por la Universidad de Ciencias Médicas de Pinar del Río durante el pasado mes de abril, el profesor Callava explicó de manera sencilla cómo estos conceptos son herramientas prácticas para mejorar la salud diaria.

El especialista definió la soberanía alimentaria como el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas agrícolas y alimentarias, priorizando la producción local, la sostenibilidad y el respeto ambiental.

Explicó que esta idea, impulsada desde 1996, se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, como «Hambre Cero» y «Salud y Bienestar».

Por otro lado, la educación nutricional es la ciencia que estudia la relación entre la alimentación y la salud, ayudando a planificar dietas equilibradas con los recursos disponibles.

Aplicación práctica y ejemplos concretos

Callava recomendó aprovechar productos autóctonos y de temporada (la zanahoria, los pimientos y el tomate maduro) para preparar comidas saludables sin recurrir a enlatados.

Frente a la escasez, destacó la necesidad de impulsar iniciativas como los huertos martianos en escuelas, los patios familiares y el trabajo de las cooperativas.

Además, hizo hincapié en el rol del nutricionista como un agente de diálogo comunitario. El mismo debe ayudar a formar consciencia para combatir la malnutrición, la anemia, la obesidad  y otras enfermedades ligadas a la mala alimentación.

El experto también mencionó la importancia de reducir el consumo de alimentos fritos y grasas para prevenir la arteriosclerosis y la hipertensión. Subrayó que el médico y el nutricionista son clave en la detección precoz del sobrepeso y en la educación de la población sobre los riesgos de una mala alimentación.

Para conocer todos los detalles, no se pierda el audio completo del programa Rumbos, con el Máster en Ciencias de Medicina Natural y Tradicional, Carlos César Callava:

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Redacción Radio Guamá

Emisora Provincial de Pinar del Río, Cuba

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