«Para la radio, lo mejor de mí misma»

Curiosamente, la gran figura que despertó en ella el amor por el deporte en la radio fue su propio hijo.

Fue en 2008 cuando Doris Suárez decidió inscribirse en un curso de locución de radio a pesar de las fuertes dinámicas de su vida en ese momento.

Llegó al micrófono de manera oficial  al ser elegida en un casting para formar parte del programa La Escuela del Aire, el más longevo de Radio Guamá.

Poco después asumió los cursos de dirección de programas y guion, herramientas que le permitieron ampliar sus conocimientos y entender otros elementos del medio.

Un giro inesperado hacia la programación deportiva ocurrió cuando escribió para el verano «Actívate», proyecto que la unió a esa temática hasta la fecha. Aquel fue el punto de inflexión.

Hoy dirige El Programa de La Pelota, un espacio que describe como un territorio de retos e imprevistos, donde la adrenalina y la improvisación son  protagonistas constantes.

Curiosamente, la gran figura que despertó en ella el amor por el deporte fue su propio hijo. Él es atleta de esgrima, y Doris consideró que para acompañarlo en su camino, debía conocer ese mundo a fondo. “Debía empaparme del deporte para estar a su altura y ayudarlo”, cuenta.

Como mujer, en un sector tradicionalmente masculino, admite que el momento más difícil fue lograr que el colectivo la aceptara. Simplemente intentó convencer con  con su trabajo diario y con respeto, a tal punto que hoy considera a sus compañeros como una familia.

Otra situación compleja llegó al comenzar a dirigir el noticiario Todo Deporte. Abrirse camino entre atletas y funcionarios del sector para obtener la información necesaria es un desafío constante.

Confiesa que lo primero que le indica a su colectivo es imaginar a la audiencia para la que trabajan.  Asegura además que caminar por la calle y que el público la reconozca constituye el mayor de los premios. Esa es la razón por la que continúa haciendo «La Escuela del Aire».

Agradece profundamente al maestro Julio Duarte por la confianza depositada en ella, a Ernesto Amaya, quien le abrió las puertas, y a Osbel Benítez, a quien identifica como la persona que más le ha señalado cada error, porque gracias a esas correcciones ha podido crecer.

“Siempre he apostado por la radio porque es una parte importante de mi vida”, sentencia. «Llevo 17 años de mi vida  entregándole lo mejor de mí misma como ser humano».

Conozca más de nuestros radialistas en el especial: 95 años de la Radio Pinareña

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María Catalina Baños Relova
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