Trabajadoras pinareñas: resilientes y desafiantes

La consolareña Daimara Bravo Peña comparte sus motivaciones para asistir al desfile por el Primero de Mayo.

Foto: cortesía de la entrevistada.

Ser mujer en Cuba hoy es más que encarnar el rol de madre, la delicadeza característica o la belleza que la distingue como musa de inspiración.

Es llevar la fuerza de un país sobre sus hombros y ser el motor impulsor de cada hogar, por más duro que soplen los vientos.

La consolareña Daimara Bravo Peña es una de esas  féminas ejemplo de constancia y consagración a su trabajo y familia, a pesar de lo gris que se tornen los días.

«Me desempeño como educadora de la Primera Infancia y tengo una niña de ocho años. Todos los días al amanecer tengo que encender el carbón para preparar su desayuno y después llevarla a la escuela, toda una jornada desde bien temprano, para a las ocho llegar al Círculo Infantil con una gran sonrisa para mis cuarenta niños y también sus padres”, cuenta.

Alegre y vivaracha entra cada día a la institución, con amor infinito para cada uno de los pequeños. Ella argumenta que son muchos los problemas a los que hoy se enfrentan las mujeres cubanas; pero, sus niños sólo pueden percibir de ella felicidad y ternura.

De piel mestiza y derroche de cubanía, Daimara asegura que las féminas de este país, heredaron la estirpe de Mariana Grajales y que a pesar de las dificultades cotidianas, siempre dan el paso al frente.

«Este Primero de Mayo desfilaremos con la convicción de que somos una revolución dentro de la Revolución», asevera.  

Aunque la vida ponga a prueba el valor y resistencia de las mujeres trabajadoras cubanas y cada día las rutinas  pesen más sobre sus hombros, hoy en esta isla caribeña, ellas siguen siendo resilientes y desafiantes.  

Escuche aquí las declaraciones:

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Elaine Hernández Valido
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