El legado de Panchito (III)

El nacimiento de la radio y su posterior crecimiento, eliminó en parte la falta de información que padecían las personas analfabetas en esa época en Pinar del Río.

En estos días he leído y escuchado mucho y bueno sobre la radio en Pinar del Río y también he escrito algunos apuntes para contribuir a divulgar el significado de la fundación de este medio de comunicación en nuestro amado terruño.

En dos crónicas anteriores esbocé lo que, en mi opinión, representó la radio de onda media para la provincia de antaño, desde el punto de vista técnico, económico y social. Hoy me asomaré, de manera sintética, a su impacto en la información al pueblo.

Francisco Martínez «Panchito», fundador de la radio en Pinar del Río.

Un arma contra el analfabetismo y la falta de información

Empezaré por decir que en el primer tercio del pasado siglo Pinar del Río conoció del surgimiento y desaparición de más de ciento cincuenta publicaciones periódicas de frecuencia semanal, quincenal o mensual (1). Hubo algunos intentos de hacer un periódico diario, pero fueron fallidos (2).

La realidad es que la prensa impresa no podía sostenerse como negocio. No tenía suficientes lectores ni anunciantes que la financiaran. Una de las razones clave es que el analfabetismo ascendía al 30% de una población de 398,794 habitantes, con falta de hábitos de lectura y bajo poder adquisitivo.

Tal realidad era consecuencia del estado desastroso en que estaba sumida la educación y, claro está, también era resultado del subdesarrollo económico y la corrupción gubernamental.

La provincia tenía 1046 maestros para toda la enseñanza diurna y nocturna. La cantidad de los alumnos matriculados hasta el sexto grado era de 58,075. En las escuelas primarias superiores (séptimo y octavo grados) había 876 alumnos inscritos (3). 

La capital provincial contaba con cinco centros de la enseñanza media: el Instituto de Segunda Enseñanza, la Escuela Profesional de Comercio y las de maestros normalistas, del hogar y kindergarten. Con los años, sin oficialización ni presupuesto del Estado, se abrieron en el municipio de Artemisa un instituto de segunda enseñanza y una escuela de comercio y en Guanajay un plantel para formar maestros normalistas.

En 1952 se creó en Pinar del Río, también sin presupuesto del país, una pequeña universidad (4) que apenas duró cinco años. Se financió con los aportes de personas pudientes y empresas de la localidad. 

El Estado -que estuvo de espaldas a aquel drama social- autorizó, a partir de los años 1930 y 1940, el funcionamiento de las escuelas privadas o religiosas, con alumnos procedentes de la pequeña burguesía y las clases medias y altas. A la insuficiencia estructural y de contenidos de la educación pública, se añadió entonces la exclusión de los niños y jóvenes de familias pobres del campo y de las barriadas urbanas, cuyas familias no podían costear sus estudios.

Calle José Martí: el alma viva de Pinar del Río

En ese contexto, el nacimiento de la radio y su posterior permanencia, consolidación y crecimiento, eliminó en parte la falta de información que padecían las personas analfabetas, sub escolarizadas o que no tenían suscripción a los rotativos nacionales.

La radio trasmitía para todo el que quisiera o pudiera escucharla. Las únicas condiciones necesarias eran tener un receptor de electricidad o batería y estar dentro de la limitada cobertura geográfica de los pequeños trasmisores de la época.

La CMAB como pionera y después las plantas que se establecieron en el transcurso del tiempo, crearon los noticieros, verdaderos “periódicos hablados”.

Los locutores narraban las noticias que se recortaban de los diarios nacionales y los semanarios provinciales y se pegaban con goma en las hojas de las carpetas que había en las cabinas de transmisión. Solo se redactaban de forma original las notas de acontecimientos registrados en la ciudad o en algún municipio vecino.

Como parte de los noticieros se realizaban entrevistas en vivo o comentarios sobre temas políticos, económicos, deportivos y culturales. En las redacciones se recibían y leían al aire cartas con quejas de la ciudadanía y otros asuntos que preocupaban a la comunidad, así como declaraciones de los sindicatos obreros, colegios profesionales y otras organizaciones cívicas y sociales, siempre que no contradijeran los intereses de los propietarios de las radioemisoras, sus anunciantes o socios financieros.

Cuando el gobierno decretaba un periodo de censura de prensa, como ocurrió numerosas y largas veces durante la dictadura de Batista, el Ejército situaba a uno de sus miembros en la emisora para revisar y aprobar lo que se podía o no trasmitir.

El noticiero de la CMAB y la transmisión de noticias de última hora, representaba un servicio tan amplio, diverso e inmediato que la población bautizó a la planta radial como “La Chismosa”.

Por su parte, Radio W sobresalió por las trasmisiones de la Liga Nacional de Béisbol Amateur de Cuba y las de la semi profesional. En ese empeño utilizaban un receptor de señales y talentosos narradores del patio (5) que reproducían la señal recibida y describían el juego casi simultáneamente, como si lo hicieran desde el mismo lugar donde se estaba celebrando.

Esta emisora, además del noticiero vespertino, ofrecía en dos emisiones diarias de 10 minutos cada una el “Suplemento de La Coloma”, un programa   dirigido a los pescadores y demás habitantes de ese poblado de la costa sur. En este espacio, también tomado de los periódicos nacionales, se priorizaban los partes del Observatorio Nacional (precedente del Instituto de Meteorología).

En tanto, la CMAR llegó a tener un programa de 3-4 horas diarias llamado “Radio resumen” que era una imitación a escala de “Radio Reloj” (6) de La Habana.

Voz poderosa

Renombrados periodistas y políticos de la época tenían horas radiales personalizadas, como fueron Moisés González Castañet y Manolo Herrera (Lo que pasa en Pinar del Río y Comentarios condensados en la CMAB), y Jorge Varela (Tertulia en el café, en la CMAL).

También había programas de distintas instituciones, entre ellas la Asociación de Cosecheros de Tabaco, la Unión de Detallistas y de Viajantes, entre otras. Asimismo, tenían espacio los partidos políticos de distintas tendencias. Los comunistas, por ejemplo, llegaron a utilizar los micrófonos de la CMAB, como ocurrió en el período 1942-1944 (6). Los estudiantes y las iglesias igualmente se valían del medio para divulgar sus actividades.

Aunque la publicidad comercial saturaba con sus anuncios las ondas radiales, también patrocinaba secciones para dar consejos agro técnicos a los campesinos y orientaciones sanitarias a la población, en las que incluían el mensaje comercial de medicamentos y pesticidas agrícolas para promover el consumo. No faltaron voces que rememoraban y honraban hechos y personajes de la historia local y nacional.

Imposible soslayar que los intereses y la ideología de las clases dominantes entonces se fueron apoderando de las emisoras de radio pinareñas. Esos sectores usaron este medio a su favor; no obstante, sobrevivieron algunos rasgos positivos de la etapa fundacional. Recordemos, por ejemplo, que fue desde la CMAB que se difundió el llamamiento a la huelga general revolucionaria del 9 de abril de 1958. 

Continuará…

Notas:

1- En 1852. Aparece El Veguero, primer órgano de prensa periódica existente en la provincia.

2- En 1962 surgió El Socialista, el primer periódico diario de Pinar del Río.

3- La información sobre el tema educacional se tomó principalmente del libro “Síntesis histórica provincial de Pinar del Río” escrito por un colectivo de historiadores.  Editora Historia, 2012.

4- Adoptó el nombre de Rafael Morales y González, en reconocimiento al educador y patriota pinareño de la generación de 1868. Radicó en los altos del hotel El Globo, por la calle Máximo Gómez esquina a Recreo. El claustro de profesores no percibía remuneración alguna por su trabajo. Entre los profesores se encontraban los hermanos Juan y Ricardo Sánchez y el comentarista agrícola de la CMAB, Armando Díaz Bravo. Dirigentes de la FEU de Occidente fueron entre otros, Silvio Martínez González, Humberto Díaz Martínez (Cusito) y Adalberto Azusmendi. Después del ataque al Palacio Presidencial, 13 de marzo de 1957 la universidad entró en huelga contra la tiranía de Batista y no reabrió más.  

5- Ramón Rodríguez Corona y Pedro Jorge Díaz.

6- Radio Reloj, emisora fundada el 1 de julio de 1947, en La Habana. Formaba parte del Circuito CMQ S.A, Introdujo un novedoso estilo de hacer radio eminentemente informativo. Se caracterizaba por el sonido continuo de un segundero del reloj, el anuncio de la hora cada minuto y la transmisión de noticias las veinticuatro horas de cada día a dos voces.

7- En ese periodo pudo desarrollar su actividad de forma legal, unos años después fue ilegalizado por el gobierno de turno.

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Pedro Abreu Mujica
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