Valentina tiene 2 años y desde su nacimiento enfrenta una hipotonía, un signo clínico caracterizado por la disminución del tono muscular que causa flacidez.
Su vida ha estado sujeta a la atención permanente, en la unidad de cuidados progresivos, del Hospital Pediátrico Pepe Portilla, de la provincia de Pinar del Río.

Para su madre Yarisleidy, el equipo médico de esa sala representa una verdadera familia, a la que agradece cada día la presencia de su única hija, tan deseada y esperada, y a la cual concibió tras muchos obstáculos.
“A los veintiún años debuté con epilepsia. Los neurólogos me dijeron que debía esperar para tener un embarazo, o sea, aplazarlo. Estuve atendiéndome en patología de cuello y cuando ya decidí salir embarazada, no lo lograba”, cuenta.
Comenzó entonces a recibir atención en la consulta de infertilidad, pero no hubo necesidad de llegar a un tratamiento, porque en el proceso logró su embarazo que –asegura- fue prácticamente perfecto.
Sin embargo, desde “el mismo día que nació comenzaron las complicaciones con ella».
«Llevo dos años aquí en el hospital, estoy muy agradecida con los médicos y las enfermeras. Han sido mi familia. Bueno, lo voy a decir, superagradecida”.
El servicio de cuidados progresivos para pacientes pediátricos con condiciones complejas resulta imprescindible para garantizar mayor calidad de vida y muchas veces la vida misma.
“Aquí ingresan muchos niños que a veces son egresados de la terapia intensiva, porque no tienen condiciones todavía para estar en un servicio abierto”, afirma la directora del Hospital Pepe Portilla, doctora Maite Cabrera Hernández.
“También –explica- hay pacientes que ingresamos aquí directamente para tener una vigilancia más intensiva, por las condiciones que tiene el servicio, posee lo mismo que una terapia intensiva”.
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Según Cabrera Hernández, algunos infantes que padecen enfermedades crónicas, con gastrostomía, traqueostomía, permanecieron durante mucho tiempo aquí; pero, ya casi todos poseen ventilación domiciliaria.

La doctora Olga Lidia Pérez Álvarez, responsable médica del servicio de cuidados progresivos, comenta que los niños como Valentina encuentran en esta unidad un entorno seguro.
“En estos momentos tenemos cinco niños, procedentes de neonatología, que se trasladaron hacia acá para la continuidad de la atención para la entrega posterior al área de salud; además, a la niña de la hipotonía que es el caso crónico que nos queda”, dijo.
Recientemente, tras varios análisis y decisiones de las autoridades del gobierno y de salud pública en el territorio, quedó aprobado el otorgamiento de equipos imprescindibles para que la pequeña Valentina pueda continuar la vida en casa, unida a su familia.
Escuche aquí las declaraciones:


