La demencia vascular es un síndrome clínico caracterizado por un déficit cognitivo, es decir, una pérdida significativa de la memoria y las capacidades intelectuales en comparación con el nivel previo de la persona, pero con una causa específica: el daño vascular en el cerebro.
Se origina a partir de enfermedades cerebrovasculares como los ataques transitorios de isquemia, los infartos cerebrales (ictus) de gran extensión o eventos hemorrágicos. Este deterioro puede aparecer de forma abrupta tras un evento agudo o instaurarse de manera progresiva como consecuencia de múltiples daños pequeños en el tejido cerebral.

En el programa Rumbos, conversamos sobre este síndrome con el doctor Eduardo Enrique Cecilia Paredes, quien abordó el cuadro clínico, el diagnóstico, los factores de riesgo y las estrategias de prevención.
Factores de riesgo
El doctor explicó que los factores de riesgo de la demencia vascular se dividen en dos grandes grupos:
- Los no modificables, que dependen del individuo. Estos incluyen la edad avanzada, el sexo femenino (con una incidencia tres veces mayor en mujeres según estudios de la Organización Mundial de la Salud) y los antecedentes genéticos familiares de enfermedades cerebrovasculares.
- Los factores modificables están directamente vinculados a los estilos de vida. Entre ellos está una nutrición inadecuada (alta en grasas, colesterol y azúcares); el sedentarismo, que conduce a la obesidad; el estrés sostenido, que eleva la presión arterial; y los traumatismos craneales graves.
Diagnóstico y cuadro clínico
El especialista destacó que, en Cuba, el método clínico es clave para su diagnóstico. Este integra el análisis de los antecedentes epidemiológicos, la evaluación de enfermedades como la hipertensión y la diabetes, y la aplicación de pruebas específicas (test de actividades instrumentales de la vida diaria).
Para confirmar el diagnóstico se emplean complementarios como la tomografía axial computarizada, que puede mostrar imágenes de múltiples infartos y atrofia cerebral.
El cuadro clínico, explicó, varía según la zona cerebral afectada, e incluye desde la pérdida de memoria y habilidades ejecutivas, hasta trastornos motores, del lenguaje, de la visión e incluso del equilibrio.

Claves de prevención
A diferencia de lo que ocurre en la enfermedad de Alzheimer, en la demencia vascular la pérdida de memoria no siempre es el síntoma inicial o el más prominente, afirmó el doctor. En muchos casos, el deterioro severo de la función ejecutiva, el lenguaje y el razonamiento puede ser más relevante.
Por ello, recalcó la importancia de controlar rigurosamente enfermedades como la hipertensión arterial y la diabetes mellitus. Su descompensación mantenida acelera la formación de placas de ateroma y la ruptura de vasos, lo que conduce al deterioro cognitivo de origen vascular.
¿Cómo combatir la obesidad con medicina natural?
La demencia vascular tiene una estrecha relación con hábitos de vida que podemos modificar. Condiciones como la obesidad, la mala alimentación, el estrés y el sedentarismo pueden convertirse en la antesala directa del daño cerebral.
Saber identificar los factores de riesgo y los primeros síntomas permite acudir a tiempo al médico, aplicar evaluaciones y frenar la progresión de una enfermedad que impacta profundamente en nuestra autonomía y calidad de vida.


