La fascinante historia detrás del cambio de hora

Esta práctica -que conservan actualmente varias naciones- fue ideada en París, se ignoró en Londres y se decretó en Berlín.

Foto: Cubadebate

Cuentan que en el año mil 784, mientras fungía como embajador de su país en Francia, el científico y político estadounidense Benjamín Franklin fue el primero en proponer un cambio de hora para aprovechar mejor la iluminación natural.

El diplomático despertaba siempre a las seis de la mañana y veía el sol brillar tras la ventana, el hecho lo llevó a pensar en la pérdida de horas de luz durante el amanecer; mientras, al caer la tarde, la oscuridad obligaba a los parisinos a encender velas para trabajar.

En carta al diario The Journal de París, el científico y político estadounidense, propuso varias medidas para ahorrar energía; incluso, concibió un Proyecto Económico con el objetivo de disminuir el costo de la luz, pero los franceses lo ignoraron.

Casi 125 años después, en mil 905, el constructor inglés William Willett consideró de nuevo aprovechar mejor la iluminación natural, al realizar sus paseos matinales a caballo y advertir que los londinenses dormían varias horas, cuando ya era de día.

Sugirió entonces un cambio de hora en verano y hacerlo mediante transiciones de 20 minutos semanales; el Parlamento Inglés tuvo la proposición en agenda para su análisis, durante varios años, pero allí la desestimaron por la complejidad del proceso.

No obstante, las ideas de Franklin y de Willet fueron el origen del primer cambio de hora oficial que ocurrió en Alemania, en plena Primera Guerra Mundial, el 30 de abril de mil 916, tras el kaiser Guillermo Segundo decretar un horario de verano.

La decisión de ponerlo en marcha buscaba ahorrar combustible e implicaba también a países aliados y a zonas ocupadas, varias naciones beligerantes y neutrales de Europa les siguieron; Rusia y otras, esperaron al año siguiente.

Estados Unidos asumió el horario de verano en mil 918; tras la Segunda Guerra Mundial muchos más países lo hicieron, y las reglas de su aplicación fueron perfeccionándose para ser lo más claras y universales posible.

En mil 973 los integrantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo impusieron un embargo del crudo, con importantes consecuencias económicas para las naciones industrializadas.

Ello hizo comprender la urgencia de impulsar medidas para reducir la fuerte dependencia de los combustibles fósiles; así, en mil 974, comenzó a generalizarse el cambio horario de verano, aunque de manera desigual.

Con defensores y detractores esta práctica, que pretende aprovechar mejor la iluminación natural, la conservan de manera permanente varias naciones, otras la asumieron durante cierto tiempo, mientras algunas nunca lo hicieron.

La acción de adelantar una hora nuestros relojes marcará este domingo el inicio en Cuba del horario de verano que regirá hasta el primer domingo de noviembre, y posibilita mayor utilización de la luz solar para la realización de las actividades laborales y domésticas.

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