
El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, denunció hoy ante la Conferencia de Desarme la escalada agresiva del gobierno de Estados Unidos contra la isla, que incluye un bloqueo energético destinado a provocar una catástrofe humanitaria.
Rodríguez rechazó la aseveración estadounidense de que Cuba constituye una “amenaza inusual y extraordinaria” a su seguridad nacional, calificándola de absurda y cínica.
Subrayó que las medidas coercitivas impuestas por Washington son criminales, ilegales y constituyen un castigo colectivo contra el pueblo cubano, sometido durante 67 años al más prolongado sistema de sanciones unilaterales de la historia.
El canciller recordó que Cuba no amenaza a ningún país, ni ha apoyado actividades hostiles contra Estados Unidos, ni permite que su territorio se utilice contra terceros.
Al contrario, afirmó, es una nación de paz y solidaridad.
En contraste, señaló que Estados Unidos es el país que viola la soberanía e integridad territorial de otros Estados, mantiene más de 800 bases militares en el mundo, promueve la subversión, comete ejecuciones extrajudiciales y aplica sus leyes de forma extraterritorial, en flagrante violación de la Carta de la ONU y el derecho internacional.
Rodríguez advirtió que permanecer impasibles ante estas pretensiones de imponer una tiranía global pone en riesgo a todos los Estados, y llamó a construir una articulación internacional amplia y sólida, más allá de diferencias políticas o ideológicas.
Reiteró que Cuba siempre ha estado dispuesta al diálogo con cualquier país, incluyendo Estados Unidos, sobre la base de la igualdad soberana, el respeto mutuo, la no injerencia y el derecho internacional, pero no aceptará amenazas ni renunciará a su libre determinación.
Asimismo, denunció la militarización acelerada del planeta: el récord histórico de 2,7 billones de dólares anuales en gastos militares, la modernización de arsenales nucleares, la integración de inteligencia artificial y ciberarmas, y la creciente amenaza de militarización del espacio ultraterrestre.
Criticó la retórica militarista, el abandono de acuerdos de control de armas nucleares y la priorización de recursos para la guerra en lugar de destinarlos a combatir el hambre, la pobreza, las desigualdades y el cambio climático.
Rodríguez reafirmó el compromiso de Cuba con la eliminación total de las armas nucleares, la universalidad del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, y el inicio inmediato de negociaciones para prohibir la carrera de armamentos en el espacio y otorgar garantías de seguridad jurídicamente vinculantes a los Estados no poseedores.
“Nuestros pueblos tienen derecho a vivir en un planeta sin armas nucleares”, concluyó, al reiterar el respaldo de Cuba al multilateralismo, el derecho internacional y la paz, pilares indispensables para un mundo más justo y seguro.
(Tomado de Prensa Latina.)


