
Al cierre del primer semestre del año 1961, ya habíamos concluido la nacionalización de las emisoras de la provincia de Pinar del Río. Los meses restantes los dedicamos entonces a transformar su funcionamiento con nuevos objetivos, conceptos de organización y contenidos de las transmisiones, sin apartarnos de las características propias del medio, las regiones donde se escuchaban y la autonomía que conferimos a sus directores.
Constituía también una novedad la subordinación orgánica de las emisoras a una delegación provincial, que tenía además entre sus funciones la supervisión de las plantas retransmisoras de las cadenas nacionales y del trabajo de los camarógrafos corresponsales del Noticiero Nacional de Televisión, sin suplantar ni interferir la autoridad de las sedes ubicadas en La Habana.
La delegación provincial, como escribí en crónicas anteriores, nació con un solo empleado, el delegado provincial y, cuando se hizo imprescindible, tuvo otro empleado más en la plaza de auxiliar de oficina y administración.
Desde que intervinimos la CMAB, las funciones administrativas las hizo, sin pago adicional por las mismas, el veterano periodista Manuel Perdomo Cruz, sin dejar de atender el noticiero, la programación informativa y muchas tareas más.
LA COR (1) nos pidió ayuda para fundar el periódico provincial, ya que no disponía de personal profesional (2). El primero que cedimos, y que respondió voluntariamente dando un paso al frente, fue Manuel Perdomo Cruz. Lo sustituyó en la atención a las tareas administrativas, Sara Cabrera Espinosa, que había sido la administradora de la Cadena Occidental de Radio.
Al igual que Perdomo, Sara desarrolló un excelente trabajo en la organización y preparación de los documentos, confección de las nóminas, los registros contables, el control de los inventarios y del presupuesto, complementando el papel rector de la Dirección Provincial de Comunicaciones, en la esfera contable. Los servicios y otras tareas de la Delegación Provincial la hacían los mismos empleados de las tres emisoras de la ciudad, principalmente los de la CMAB.
Las consolas y otros equipos de las emisoras inactivas se redistribuyeron entre las que estaban funcionando. Las piezas de repuesto recuperadas y otros medios básicos se almacenaron en la antigua CMAR.
Voluntad y unidad
Procedimos a la restructuración de los programas de cada emisora, mayoritariamente musicales, incluidos los de música campesina y los noticiosos. Fue una tarea grande y muy seria y se hizo más difícil porque carecíamos de personal con calificación profesional y preparación teórica en temas políticos, históricos y económicos. Recordemos que vivíamos el tercer año de la Revolución en el poder.
Estas marcadas insuficiencias fueron vencidas por la fuerza de la voluntad y de la unidad lograda entre todos los colectivos y al interior de ellos. Logramos la participación de los trabajadores revolucionarios y también de los que no lo eran o que aparentaban ser indecisos, indefinidos, apáticos, indiferentes o que habían colaborado en publicaciones o espacios radiales al servicio de la tiranía, pero sin cometer delaciones ni ningún delito a pesar de tan repudiables conductas. Logramos que la mayoría se integrara a la Revolución y se mantuvieran leales hasta que les llegó la muerte.
Con los operadores de audio atendíamos los problemas técnicos, excepto las reparaciones o los mantenimientos que debíamos solicitarlos a los especialistas de la Oficina Nacional.
Era una práctica en las pequeñas emisoras que un mismo trabajador realizara varias funciones diferentes. Fue como una especie de anticipación del multioficio, el perfil amplio y el trabajo voluntario.
Capacitación
En cada unidad se hicieron actividades de capacitación y se incorporaron trabajadores de la ciudad a la EBIR nocturna (3), organizamos las milicias obreras y la preparación militar del personal.
En el mes de septiembre la Dirección Provincial de las ORI me indicó que debía pasar la Escuela Provincial de Instrucción Revolucionaria “Orlando Nodarse”, de forma interna y por espacio de cuatro meses.
Formé parte de un grupo de 65 dirigentes provinciales y municipales, muchos de los cuales conocía desde antes, por haber compartido con ellos la lucha revolucionaria. En esa época, a diferencia de la actualidad, no había sustitutos nombrados oficialmente, por eso encargué a Pedro Sosa Cabrera, director de Cadena Occidental, que se ocupara operativamente de la delegación.
El curso comenzó en Guanajay, en la ex residencia campestre y finca de recreo de Amado Trinidad Velazco, quien fuera dueño de la RHC Cadena Azul. Poco después la escuela fue trasladada para las cercanías de la ciudad de Pinar del Río (4) lo que me permitió ir los fines de semana de pase, a reuniones, firmar documentos y despachar con los directores de las unidades.
En esta escuela tuve el privilegio histórico de estar cerca del Che por primera vez. Hizo una visita que duró cerca de seis horas, sostuvo un amplio intercambio de preguntas y respuestas y almorzó con los alumnos y profesores.
En enero de 1962, concluido el curso, me reintegré por completo al trabajo. Dos temas priorizados ocuparon parte de mi atención: 1) Empezar la búsqueda de soluciones a la escasa cobertura geográfica de las emisoras y 2) La racionalización de las emisoras asentadas en el territorio.
El primer tema era crítico y difícil de resolver, porque se necesitaban inversiones que no estaban a nuestro nivel. La señal de plantas pinareñas y nacionales no se captaba o se oía con interferencia en vastas zonas montañosas y rurales, donde solo entraban con claridad las de Estados Unidos, muchas en español, y también de otras naciones.
El país aprobó la instalación de dos retransmisoras de mayor potencia para Radio Rebelde y Radio Reloj y yo debía chequear la marcha de la construcción de las casetas y el montaje de los equipos por personal especializado de la capital. También la reparación del trasmisor de CMAB con piezas recuperadas.
Los trasmisores eran propios de las emisoras y los directores tenían la responsabilidad de velar por ellos y del personal que los operaban, gestionar su mantenimiento y la reparación cuando se rompían. Después del año 1967, el ICR los transfirió a una empresa del Ministerio de Comunicaciones (5).
Planta matriz
Varias veces intercambiamos en el seno de la COR las propuestas de las emisoras a racionalizar, con dos objetivos claros: 1. Disponer de mayor cantidad de personal especializado y de equipos técnicos en buen estado y 2. Ampliar un poco más la cobertura territorial de las plantas locales, aumentando la potencia de los trasmisores con las piezas recuperadas de los equipos que pasaran a la inactividad.
La propuesta colegiada con los directores y que expusimos en las reuniones, era dejar a la CMAB con carácter provincial, a la CMAD de Artemisa y la CMAC de San Cristóbal y no reabrir la Radio W, CMAR y Radio Blanco Pi. Fuera del aire quedarían Cadena Occidental y CMAL.
La decisión tomada, después que yo pasé a trabajar a otro organismo, fue dejar como planta matriz a Cadena Occidental y cerrar la CMAB y la CMAL. Esa determinación me dolió y la consideré incorrecta. Cadena Occidental no poseía los atributos de la CMAB, de carácter históricos, culturales y técnicos. No se justificaba aquella determinación, pero así se mantuvo hasta que en 1979 surgió Radio Guamá, que retomó el indicativo CMAB.
ICRT
El 24 de mayo de 1962 se fundó el ICR (6). Los dirigentes de la Oficina Nacional de Orientación y Coordinación de la Radiodifusión, encabezados por Ramiro Puertas Quiroga, ocuparon los mismos cargos del nuevo organismo a nivel nacional (7) y en las provincias (8).
Poco después, la nueva dirección de las ORI me planteó que la radio ya estaba consolidada y que existían las condiciones fundamentales para asignarme otra misión. Fui nombrado jefe del departamento de divulgación de la dirección provincial del MICONS, en sustitución de Julio Carranza Valdés, promovido a cuadro político profesional como jefe de la COR provincial y director del periódico El Socialista.
Durante un tiempo, trabajé simultáneamente en el MICONS y el ICR, hasta que se nombró al nuevo delegado. Menos de un año estuve laborando en el MICONS. En 1963 fui designado director del periódico provincial. En aquellos primeros años de la Revolución, eran muy frecuentes los movimientos de cuadros. Pero estos son temas para otras crónicas.
Notas:
1 .ABREU MUJICA, Pedro, Seguir la historia: La radio en Revolución (V), www.radioguama.icrt.cu 18 de noviembre de 2025. Internet. Visto 15 de diciembre de 2025.
2. En el segundo semestre del año 1961 comenzó a publicarse como semanario el periódico El Socialista y a partir de enero de 1962 como diario. La radio local aportó seis periodistas y locutores-periodistas que integraron el primer colectivo de redacción, un locutor-periodista para corresponsal en la región de Artemisa y un camarógrafo corresponsal del NTV para que trabajara como fotógrafo; en total 8 trabajadores. No obstante, se mantuvieron sin interrupción y con buen nivel de calidad profesional los noticieros y otros espacios informativos de las emisoras y la corresponsalía de la televisión.
3. Escuela Básica de Instrucción Revolucionaria. Funcionaba en las aulas del Instituto Preuniversitario de Pinar del Río. Uno de sus profesores era el Dr. Aldo Prieto Morales, fiscal provincial.
4. La escuela se ubicó en la mansión que perteneció a Humberto Mijares, distribuidor de los automóviles y camiones marca Ford y propietario del servicentro situado en la Calzada de La Coloma y la calle Virtudes. Esa mansión estaba ubicada en la carretera Central, cerca de La Loma de Los Coches.
5. Actualmente se llama empresa Radio Cuba.
6. Instituto Cubano de Radiodifusión. A partir de 1976 se denominó Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).
7. Ramiro Puertas Quiroga fue el primer director general del ICR.
8. Pedro Abreu Mujica fue el primer delegado del ICR, en la provincia de Pinar del Río. Le sucedieron en el cargo: Pedro Sosa Cabrera, Plácido Hernández, Roberto García, Juan Hernández, Silvio Álvarez Perez, Sídney Borjas Calzadilla, Luis Acosta Echevarría, José A. Guerra García, Mercedes Cantón, hasta hace pocos meses María Victoria Menoya Martínez y actualmente Yusley Izquierdo Sierra. Después de 1976 el cargo tomó el nombre de director provincial de radio.


