Las vicisitudes de El Corojo (IX)

Pedro García Veloz trasladó a los expedicionarios y las armas del yate El Corojo y después rescató la parte del armamento escondido en una cueva.

Pedro García Veloz (Pedro Buldoza) trasladó a los expedicionarios y las armas del yate El Corojo y después rescató la parte del armamento escondido en una cueva, antes que llegara el ejército. Foto localizada por el autor.

En menos de 48 horas se logró exitosamente la infiltración en tierra cubana de los expedicionarios y las armas del yate El Corojo y el traslado para los lugares previstos.

El mismo día 9 de abril de 1958, en horas avanzadas de la tarde, regresó Armando Andrés al lugar de la costa donde estaban escondidos el yate y los hombres, un estero entre dos cayos, que les había permitido burlar la vigilancia de la aviación y la Marina de Guerra. En su pequeño barco de pesca, los llevó hasta la cercana hacienda de Jorge Díaz (1), en Punta de Palma (2).

Poco después llegaron los primeros dirigentes del 26 que venían a hacer contacto y participar en la recepción del grupo y en la manipulación de la carga. Humberto Álvarez Gómez (Ismael) (3) y Felipe Oscar Quintana Ramos (Ñico) (4), vinieron en un camión de volteo manejado por Neno González y con el propietario del vehículo, Basilio Rodríguez (5).

En una jornada que se extendió hasta la madrugada del siguiente día y en la que tomaron parte todos los presentes, incluido un montero de la finca (6), se bajó el voluminoso material de guerra.

DISTRIBUCIÓN DE LAS ARMAS Y LOS EXPLOSIVOS

Pancho, Humberto y Felipe, siguiendo las indicaciones de la Dirección Nacional del Movimiento, procedieron a hacer la división: 32 pistolas calibre 38 con todo su parque y la mayor parte de los explosivos, para los grupos de acción y sabotaje de las ciudades de La Habana y Pinar del Río.

Las armas largas se subdividieron en dos partes: 30 fusiles, 15 mil tiros, explosivos, mechas y fulminantes, para la guerrilla de Juan Palacios, en la zona de Seboruco.

Para la tropa rebelde que operaba cerca de las Minas de Matahambre (7), se destinaron veintinueve armas largas -14 de estas que portaban los expedicionarios-, el cañón anti-tanque y sus 500 tiros y 10,000 proyectiles para las armas largas y la planta de radio.

La parte destinada a las milicias de La Habana y Pinar del Río y a la guerrilla de Juan Palacios, se cargaron en el camión de Basilio, cubierta con hierba para enmascararla y esperaron a que oscureciera para salir rumbo al punto intermedio de almacenaje.

UN SEGUNDO CAMIÓN

Humberto y Felipe conversaron con los expedicionarios. Les contaron la incertidumbre reinante en cuanto al desarrollo de la huelga y la falta de información que tenían del resto del país; la situación que se había vivido en la ciudad y la provincia y la conformación del destacamento guerrillero dirigido por Juan Palacios. Según Felipe Quintana, el estado de ánimo de los expedicionarios era en general bueno (8).

Entretanto, llegó Pedro Buldoza (9) con otro camión (10) y un jeep para trasladar a los expedicionarios y al resto de las armas para la finca de Félix Hernández en Lagunillas (11), cerca de San Juan y Martínez.

Lagunillas era el lugar previamente acordado para entrar en contacto con los combatientes que la dirección del Movimiento debía enviar para ser armados con los fusiles de reserva que habían llegado en El Corojo y de esa forma incrementar el poder de fuego del grupo alzado en Quemado de Pineda.

RUMBO A PINAR DEL RÍO

Al llegar la noche, Felipe subió a la cama del camión, portando una pistola ametralladora Star 38 y tres peines de balas. Humberto, también armado, se sentó en el asiento de la cabina, entre el chofer y Basilio Rodríguez.

El viaje rumbo a la ciudad de Pinar del Río lo hicieron por caminos vecinales y atravesando pinares sumamente arenosos, para evadir las perseguidoras de la policía y los puntos de control del ejército. Lograron salir al kilómetro 13 de la carretera que une a la capital pinareña con el poblado de La Coloma. El chofer manejaba muy bien por aquellos entornos.

Doblaron a la derecha y se encaminaron a la finca del miembro del Movimiento, Alberto Ramírez, en la zona de San Mateo, distante unos tres o cuatro kilómetros de la ciudad. En la madrugada del 10 de abril, terminaron de depositar el armamento y los explosivos en una casa de curar tabaco.

Aun con el cansancio de tan tensas, largas y fatigosas jornadas, Felipe Quintana volvió a la ciudad y escribió el informe con el listado de los medios que habían llegado, documento dirigido a Taras Domitro (comandante Roberto), jefe nacional de Cuartel Maestre del Movimiento.

Humberto Álvarez (Ismael), se quedó cuidando los recursos almacenados. Tres 3 o 4 días después, debió moverlos a una casa tipo bungalow que facilitó el farmacéutico Félix Hernández Padrón (12), situada en las cercanías del cementerio de “Agapito”, donde permanecieron entre 7 y 8 días.

Posteriormente Humberto, con el apoyo de otros compañeros, hizo un nuevo traslado para una casa de tabaco en el Pitirre, en la misma carretera de San Juan y Martínez, pasando el puente de Río Feo, quedando bajo la custodia de Alberto Iturrey (13).

No hubo ninguna pérdida de las armas. Los fusiles con su parque y alguna dinamita fueron trasladados por Iturrey y Fernando Novo (14), para el destacamento que operaba en las montañas de Seboruco, en el municipio de Los Palacios, cerca de la parte central de la provincia.

Las pistolas y el resto de la dinamita con sus aditamentos y balas de escopetas fueron camuflajeadas dentro de cujes de tabaco, en un almacén perteneciente a Armando Aguilar Bencomo (15), en el reparto antiguamente conocido como Oriente, localizado al extremo suroeste de la ciudad. Allí quedaron a cargo de José M. Álvarez, miembro del Movimiento y trabajador del lugar. Estos medios fueron utilizados más adelante en sabotajes y atentados en Pinar del Río y La Habana (16).

Volviendo un momento al día 10 de abril, ya en esta fecha Pancho González y los demás expedicionarios estaban en Lagunillas. Cómo señalamos al principio de esta crónica, ya se habían cumplido exitosamente dos de las tres fases de la operación que, en opinión del autor, marcaría un antes y un después en la historia de la lucha del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en la provincia de Pinar del Río.

Continuará…

Notas:

  1. Jorge Díaz, terrateniente, propietario de la hacienda Puerta de la Vega, situada en la zona de Punta de Palma. Se dedicaba fundamentalmente a la ganadería.
  2. El barrio rural de Punta de Palma formaba parte del municipio de Pinar del Río.  Al norte limitaba con el poblado de   Las Ovas, también del municipio de Pinar del Río; al sur con el mar, al este con el barrio El Ruiz, del municipio de Consolación del Sur y al oeste con la comunidad de Las Taironas, municipio de Pinar del Río y próxima al puerto de La Coloma.
  3. Humberto Álvarez Gómez (Ismael), responsable provincial de finanzas, testimonio en el archivo del autor.
  4. Felipe Oscar Quintana Ramos (Ñico), capitán de milicias, jefe de acción de la región 1.
  •  Este Basilio Rodríguez, que no tiene vínculo familiar alguno con el dirigente del mismo nombre que fue Primer Secretario del Partido en Pinar del Río y Ministro del Trabajo, en 1959 prestó servicios con el grado de sargento bajo las órdenes del Capitán Tomás (Orlando Díaz López), jefe de Cuartel Maestre del Regimiento en Pinar del Río, en el almacén que tenía el Distrito Militar en Guanito. En 1960 fue descubierto por Tomás cuando se apropiaba de recursos del Ejército Rebelde. Al dirigirse a él para esclarecer su conducta, Basilio Rodríguez asesinó a Tomás a balazos. Fue un horrendo crimen: la Revolución perdió a uno de sus más valiosos jefes, pues el capitán Tomás fue el responsable de los abastecimientos del Frente Guerrillero de Pinar del Río y su principal enlace con el llano durante la guerra.
  • Francisco Domínguez Contreras, al que todos le decían Pistola.
  • Esta planta de radio fue construida en México por Francisco de la Concepción Martínez Rodríguez, el constructor y fundador en 1931 de la CMAB, primera de las radioemisoras pinareñas. (Ver mi crónica “El lado íntimo de un fundador”, Seguir la historia, www.radiominas.icrt.cu

      21 de febrero de 2025.

  • Testimonio de Felipe Oscar Quintana Ramos (Capitán Ñico) en el archivo del autor.
  • Pedro García Veloz (Buldoza) en San Luis, como Chito Carmona en Minas de Matahambre y otros contactos, formaron parte de la red reactivada desde la misma tarde del de 9 de abril. Pedro Buldoza, dirigente clandestino del Movimiento 26 de Julio en el municipio de San Luis, encabezó un grupo de combatientes que, unidos a otro dirigido por Fernando Novo, del municipio de San Juan y Martínez, atravesaron por esa zona y se internaron en Pica Pica, cerca de las minas de Matahambre, integrándose a la columna 4 del Frente Guerrillero. Entre el 20 y el 24 de diciembre de 1958, esta tropa fue cercada por fuerzas de la tiranía compuestas por más de 100 miembros del ejército, en el lugar conocido por Potrerito, próximo a las márgenes del río Cuyaguateje. Durante cuatro días, los combatientes se enfrentaron valientemente al contingente militar superior en número y armamento. Lograron causarle varias bajas al enemigo, romper el cerco y continuar la marcha hacia la zona de operaciones. Pedro García Veloz alcanzó el grado militar de capitán del Ejército Rebelde. (Información tomada del libro Frente Guerrillero de Pinar del Río, síntesis histórica).
  1. Este camión lo gestionó Marta Luisa Fuego Rodríguez con su primo Narciso Hernández, quien facilitó el vehículo con dos choferes para recoger las armas y la autorización para acampar en la finca del padre. (Tomado de la entrevista que le hice a Marta Fuego, aun inédita).
  2.  Localidad del municipio de San Juan y Martínez. Se encuentra a seis kilometros de la cabecera del mismo. Su nombre se debe fundamentalmente a la naturaleza del lugar. Limita al norte con los barrios sanjuaneros de Río Seco y El Cafetal y al oeste con Sumidero, del municipio de Pinar del Río, localidad intermedia en el camino hacia Quemados de Pineda y las minas de Matahambre. (Con información de Ecured, internet).
  3. Propietario de la farmacia y droguería de los bajos del hotel Globo, calles Martí e Isabel Rubio (Recreo), la más importante de la ciudad.
  4. Alberto Iturrey, miembro del Movimiento 26 de Julio en el municipio de San Juan y Martínez.
  5. Fernando Novo Álvarez, jefe de la guerrilla del municipio de San Juan y    Martínez. Primer teniente del Ejército Rebelde en la columna 4 en formación, del Frente Guerrillero de Pinar del Río. Después del triunfo de la Revolución estudió y se graduó de ingeniero mecánico en la Universidad de Oriente, donde además ocupó la presidencia de la FEU. Coronel de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
  6. Armando Aguilar Bencomo uno de los hombres de negocios más poderosos que había en Pinar del Río. Miembro del Consejo Consultivo nombrado por el gobierno de Batista a raíz del golpe de Estado de 1952. Dueño del hotel

El Globo, Tractores S.A, agencias de automóviles, camiones y tractores; fábrica de abonos químicos, almacenes y grandes vegas de tabaco. Socio financiero protector de Columbio Rodríguez, zar de la industria radial pinareña.

  1. Testimonio de Humberto Álvarez Gómez (Placido/Ismael), en el archivo del autor.

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